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LA VIDA DE ALBERT EINSTEIN        

        Un 14 de marzo de 1879 a las 11 de la mañana nacía Albert Einstein en el seno de una familia burguesa venida a menos. En ese momento, su padre era socio de una hidroeléctrica. Estaba comenzando el incipiente negocio de la electricidad. ¿Quién sabe si eso fue transmitido en los genes de Albert Einstein?

        Pero hubo un problema, el jovencito Einstein había nacido, sí, a las 11 de la mañana, y tanto su madre como su padre, como el médico que había asistido el parto, habían quedado estupefactos ante la visión del nuevo niño.

        Una cabeza enorme, en algunos puntos abultada, deforme, desmesurada decía su padre. Todo les hacía pensar que aquel niño sufriría algún tipo de retraso mental. Nada más lejos de la realidad. Aquella enorme cabeza sería muy bien utilizada. Dicen sus biógrafos que la cabeza mejor utilizada del mundo. Ese 14 de marzo fue un gran paso para la humanidad, un gran paso para la ciencia. Había nacido el mejor, sin duda alguna, de los científicos. Después de Isaac Newton ya sólo se hablaría de él, Albert Einstein.

        Claro está que después de ese nacimiento tan asombroso, todos estaban muy pendientes de Albert. Aseguran que la infancia fue correcta y dicen todos que feliz. Niño decidido pero soñador, no empezó a hablar hasta los tres años, y siempre conservó algo del carácter introspectivo de aquel niño silencioso.

        El padre siempre tuvo dudas sobre la inteligencia de Albert, pero también notó con cierta satisfacción que a los 5 años Albert mostraba mucha querencia por el violín y empezó a tocarlo. Y dicen que no lo hacía nada mal, incluso mostraba más atención al violín que a los estudios.

        Y tocando el violín tenemos aquí al pequeño Albert Einstein. ¿os lo podéis imaginar con 5 años, con mirada chispeante?, ¡¡ Fantástico !!, ¿verdad?.

"NUNCA LLEGARAS A NADA"

        Y pronto, muy pronto, además del violín, tuvo otra afición que le marcó de alguna manera su vida. Él dijo ya de adulto en una ocasión que "Dios sin la ciencia andaría cojo, pero que la ciencia sin Dios estaría ciega". Y es que la religión marcó mucho a Albert Einstein, judío de pro. Luego contaremos sus aventuras con el judaísmo.

        Pero pronto, muy pronto empezó a amar la figura de Dios y pronto, muy pronto, empezó a componerle canciones, canciones dedicadas a Dios.

        A los 11 años se escapaba de casa para predicar el evangelio o para predicar lo que pudiera, siempre a favor de Dios, claro. Le encontraban y le devolvían a la escuela.

        Intuitivamente autoritario, se rebelaba contra la disciplina externa, hábito que enfureció a muchos de sus profesores. Años más tarde diría en broma: "Para castigarme por mi desprecio a la autoridad, el destino me convirtió en una autoridad".

        Y aquí tenemos a un joven Albert adolescente a punto de entrar interno en el instituto Luipold Gymnasium de Munich, donde su profesor de griego dijo en una ocasión: "Tú nunca llegarás a nada", con esta frase el profesor se ganó un sitio en la Historia.

        A sus padres no les había ido nada bien con el nuevo negocio eléctrico y tuvieron que buscar fortuna en territorios italianos. Ellos se fueron a Milán y Albert Einstein quedó internado en el instituto.

        En el año 1895, a la edad de 16 años se le ocurre una de las suyas. Él quería volver a ver a sus padres, el correo no era suficiente y se le ocurrió falsificar un documento médico. Con ese documento falsificado consiguió salir del instituto y se plantó a sus 16 años en Milán.

        Los padres, una vez más, volvieron a quedar asombrados viendo aparecer a su joven y adolescente hijo. Rápidamente le devolvieron, pero el instituto ya no le quería y fue expulsado. Y eso fue un buen detalle, porque él consiguió así un gran sueño: entrar en el Instituto Federal Politécnico de Zurich.

LECCIONES GRATIS

        Le enviaron a Zurich (suiza), y en Zurich se graduó, con calificaciones decorosas, pero nada excepcionales pues era frecuente que faltara a clase para tocar el violín, languidecer en los cafés y holgazanear en el lago de Zurich a bordo de un velero alquilado por su novia Mileva Maric, una de las pocas mujeres que estudiaban en el Politécnico.

        No pudiendo conseguir trabajo como científico o siquiera como profesor de ciencias de instituto, Albert Einstein se anunciaba como profesor de matemáticas y física, añadiendo al anuncio: "lecciones de prueba gratis". Pero los pocos que respondían al anuncio se encontraban un desconcertante profesor, alegre y brillante, que jugueteaba entre caminos de inspiración secretos, con una rapidez que dejaba a sus alumnos muy atrás.

        Y aquí tenemos el primer apunte pacifista de Albert Einstein. Fue requerido por su país para hacer el servicio militar, y él se negaba en redondo a ello. No quería prestar su inteligencia a las armas. Y por tanto, renuncia a su nacionalidad alemana y opta por la nacionalidad suiza.

        Estamos en el año 1900, justo cuando se gradúa, justo cuando obtiene la nacionalidad suiza (a lo largo de su vida tendrá tres diferentes nacionalidades).

UN PADRE DE FAMILIA

        Y aquí tenemos al joven Albert Einstein convertido en un estupendo suizo. Eso en Alemania no sentó nada bien, aunque todavía no era suficientemente conocido.

        Los padres estaban muy inquietos. ¿Qué será de Albert, que anda en amoríos con una servia, con una científica servia llamada Mileva?

        Ella también había intentado entrar en el Instituto Politécnico. Y los dos vivieron un intensísimo amor. Se mandaban calificativos como "gatita", "mi niño", y se les veía muy enamorados.

        Albert Einstein consigue un trabajo fijo en la Oficina de Patentes de Berna en Suiza como "experto técnico de tercera clase". Es un buen trabajo, consigue dinero y tiempo. Sobre todo espacio-tiempo, claro, para empezar a trabajar en su verdadera pasión, la física. Él, ante todo, era un estudioso de la física.

        Ya cuando era mayor, hay una anécdota muy divertida. Una joven estudiante que le conocía poco, le dijo: "...y usted, ¿a qué se dedica?", Albert Einstein, uno de los físicos más famosos del mundo, le miró con ternura y le dijo: "Pues... me dedico... al estudio de la física", la joven niña le dijo: "¿Tan mayor y se dedica a estudiar?. Yo me gradué en física el año pasado!", Albert Einstein se supone que le dijo: "¿sí?, ¡Eso es que has tenido suerte!".

        Un momento duro y difícil en la vida de Albert Einstein. Estamos en el año 1902, él tiene casi 23 años, vive junto a Mileva y Mileva se queda embarazada. No están casados, y Mileva tiene una niña, y le ponen de nombre Lisberg. Mandan una carta a sus padres comunicándoselo.

        El escándalo no se podía permitir. Los padres, únicos conocedores de la historia, le sugieren que entreguen a Lisberg en adopción y ellos acceden y la entregan para no volver a verla jamás. Y pierden a Lisberg. Un momento muy doloroso que también marcó de alguna manera la vida de Albert Einstein.

LOS HIJOS DE UN GENIO

        En el año 1935, aparece una persona que decía ser la niña perdida de Albert Einstein, aquélla que entregaron en adopción. Albert Einstein queda conmovido por la mirada de esa mujer, pero también sospecha y encarga una investigación.

        Y los investigadores resuelven el caso. Averiguan que aquélla que pretende ser la hija de Einstein, no es nada más que una actriz alemana que quería ocupar la herencia y el espacio también de Albert Einstein.

        Albert Einstein con pena, con tremenda pena, con mucho dolor, dice cuando cuenta esto a la prensa que está muy dolorido porque en los ojos de aquella mujer creyó ver los ojos de su perdida niña Lisberg.

        En 1906 le subieron el sueldo y fue ascendido a experto técnico de segunda clase de la Oficina de Patentes. Además, con esa melena larga, su mirada clara, profunda devoción por la literatura de Dostoievski y la melancólica melodía de su violín, se formaba un "coctail" que, aderezado con los pensamientos filosóficos, hacían que Albert Einstein diera la imagen de un poeta bohemio en lugar de un científico normal.

        Y llegó la oportunidad de tener más hijos y así, en 1907, nació Hans Albert, y en 1910, su queridísimo y preferido Edward, los hijos varones de Albert Einstein, una vida también difícil para ellos.

        Dicen de Hans Albert que lo tuvo muy mal al lado de su padre, lo tuvo difícil. Cuentan incluso que a la muerte de Albert Einstein, el 18 de abril de 1955, su querida Universidad de Princeton le había dedicado una estatua, y Hans Albert había pronunciado estas palabras: "Es muy difícil tener una estatua como padre".

        De Edward también podemos hablar. Edward siempre presentó problemas psíquicos, tuvo muchos problemas mentales. Aun así, consiguió terminar el bachillerato, pero poco después debió de ser internado ya de por vida en una institución psiquiátrica. La esquizofrenia de Edward también marcó dolorosamente la vida de Albert Einstein.

LAS 3 CLAVES DE UNA NUEVA ERA

        En los temas de la física era prácticamente autodidacta. Y tenía la mala suerte de que la biblioteca estaba ya cerrada cuando él salía del trabajo, por lo que sus trabajos se limitaban a la entropía y las especulaciones acerca del finito o infinito del universo, pero nada excepcional.

        


        Albert Einstein era crítico con las convenciones, más bien como que le daban igual. Dicen que una vez, cuando le invitaron a la ceremonia de la Universidad de Ginebra para conmemorar el 350 aniversario de la celebración por Calvino, Albert Einstein se presentó ante otros doscientos profesores uniformados con su toga, durante la procesión académica, vestido con un traje arrugado y un viejo sombrero de paja, alegando "Que no tenía ropa más adecuada".

        ¿Quién diría que aquel joven bohemio rebelde sería futuro premio Nóbel?

        Con Mileva vive un tiempo feliz, y así, a los 26 años llega el gran momento de Albert Einstein. Año 1905, una revista de ámbito científico, Annalen der Physik, publica las tres famosas cartas, los tres famosos artículos de Albert Einstein. Uno de ellos en concreto, una teoría sobre la fotoelectricidad que le procura, casi nada, el camino directo hacia el premio Nobel de Física.

        Cuando Max Planck, director de la revista Annalen der Physik, levantó la mirada después de haber leído el primer artículo de todos referente a la relatividad, fue el primero en saber que el concepto físico del mundo había cambiado. La era de Newton había terminado y empezaba la de otro genio, Albert Einstein.

        Ahí nos encontramos las tres: una que marca la teoría del movimiento browniano y, aplicando la teoría cuántica a la energía radiante, llegó al concepto de fotón; otra la teoría de fotoelectricidad; y la tercera, una muy curiosa, teoría esencial de la relatividad.

LA TEORIA DE LOS INVARIANTES

        Vamos a contar aquí una curiosidad, siempre se ha conocido a Albert Einstein como el famoso teórico de la relatividad, aquel que elaboró la teoría esencial, la teoría general de la relatividad. Pero a él nunca le gustó este título, este nombre, la teoría de la relatividad. Él nunca estuvo de acuerdo, lo que pasa es que esa teoría, ese nombre se había popularizado en extremo y sería muy difícil cambiarlo.

        Cuando le preguntaban él decía "eso que llaman la teoría de la relatividad, eso que ustedes llaman la teoría de la relatividad". A él en realidad le gustaba llamar a eso la teoría de los invariantes. Ése era el título que más le gustaba: la teoría de los invariantes.

        Estos tres artículos le procuran mucha fama, mucho prestigio, y Max Planck queda enamorado de estos artículos, por estas teorías. Todo el mundo habla de Albert Einstein.

        Tiene 26 años tan sólo y todo el mundo comienza a abrirle sus puertas. Dicen algunos que nadie entendió estas teorías, pero que como todo el mundo decía que estaban muy bien, el día en que se demostrasen estarían incluso mejor.

CURIOSIDAD: LA MADRE DE LAS GENIALIDADES

        Hasta la falta de precocidad de Einstein parecía a la larga un don oculto. Einstein pensaba que él se "había desarrollado tan lentamente, que sólo empecé a interrogarme sobre el espacio y el tiempo cuando ya era crecido. Por ello, examiné el problema más a fondo de lo que lo habría hecho un niño corriente". Sin duda poseía un poder de concentración excepcional.

        También cuentan que a la edad de cinco años, estando enfermo en cama, para que se entretuviera su padre le regaló una brújula. Era un artefacto maravilloso que siempre señalaba el Norte, algo mágico que llamó poderosamente la atención y la curiosidad del pequeño Albert.

        Cuando le dijeron que la tierra estaba rodeada de un enorme campo magnético y que la aguja estaba sometida a esta fuerza invisible, quedó tan asombrado del milagro que ya de mayor diría al respecto: "Detrás de las cosas debe de haber algo profundamente oculto".

        Y todos aplaudieron a Albert Einstein. La fama había llegado, era popular. Todo el mundo quería saber de él y todo el mundo quería ponerse en contacto con él. Y así sigue trabajando, y llega una oferta: además de en Zurich consigue trabajar en Praga; y posteriormente ocupará un sitio de honor y de prestigio en el Instituto Kaiser Guillermo de Berlín.

LAS MUJERES DE ALBERT

        Y allí llega en 1914, dejando muchas cosas atrás, entre ellas su amor a Mileva. Dicen que desde 1912 se carteaba con su queridísima prima Elsa. Y ese amor quedó ratificado en 1919, cuando obtiene el divorcio de Mileva y se une definitivamente a Elsa, aunque aseguran sus exégetas que años más tarde se arrepintió de esta unión. De hecho, él dijo que si se lo llega a pensar mejor, él ni se casa.

        Pero Elsa era toda dulzura. Mileva era científica, incluso le discutía sus teorías. Había debate en casa. Con Elsa no había debate. Einstein decía que Elsa era una estupendísima ama de casa que le sabía cuidar estupendísimamente a él, a sus hijos y a sus hijas. Porque Elsa aporta a la nueva pareja sus dos hijas de un matrimonio anterior, llamadas Ilse, que sería después secretaria privada de Albert Einstein, y Margott que fue una maravillosa escultora.

        Y también aquí tenemos que hablar de la leyenda, que no era tal leyenda, sino realidad, de la misoginia de Albert Einstein. Era un tremendo machista. Eso sí, era algo que no le privaba de ser un imán para las mujeres. Tuvo y mantuvo diversos romances, muy sonados algunos: su querida Tony, Ana Smith, y dicen incluso que tuvo amoríos con una espía de la Unión Soviética.

        Él tuvo contactos con la Unión Soviética. Era físico judío, pero también decían que era socialista y en aquellos tiempos era fácil simpatizar con la Unión Soviética y con aquella revolución que había triunfado en 1917. Pues a partir de los años 20 Albert Einstein vino a formar parte de lo que sería una especie de "sociedad de amigos de Rusia": Amigos de la Unión Soviética. Esto después le sería echado en cara cuando ya vivía en los Estados Unidos.

        El macartísmo, la caza de brujas, se fijó en él buscando en su historial y achacándole un pasado también comunista. Esto le molestó muchísimo a Albert Einstein.

EL NOBEL

        En 1916, su teoría general de la relatividad; e = m X c 2 : la energía equivalente a una masa es igual al producto de esa masa por el cuadrado de la velocidad de la luz. Nada más y nada menos. El padre de la cosmología. Dicen que le gustaba decir que "mirando a las estrellas intentaba buscar lo que nunca había encontrado en la Tierra".

        Y fueron muchos los que le siguieron y se aferraron a sus nuevas teorías. Al principio los profesores decían que este chico estaba loco, pero poco a poco se fueron convenciendo de que la tercera evolución científica había dado inicio. Isaac Newton ya no era el científico más importante de la Historia. Ahora se daban la mano los dos, Newton y Einstein.

        En el año 1921 fue galardonado con el premio Nobel de Física. Cuando recibió el premio Nobel, que por cierto toda la dotación económica la entregó a la beneficencia, le preguntaron por una tal madame Marie Curie (premio Nobel de Física en 1903 y de Química en 1911), y él una vez más metió la pata diciendo: "Es lista esa chica".

        En el año 1923 la historia de Albert Einstein se une a la de España, porque en una de sus múltiples giras visita nuestro país. Incluso le ven en las oficinas del sindicato de la CNT. Los sindicalistas están entusiasmados e interpretan unas palabras de Einstein, dando a entender que era un revolucionario como ellos.

        Después Albert Einstein mandó una carta al diario ABC rectificando y dando a entender que no había dicho nada de eso, que él nunca se había sentido revolucionario, ni siquiera de la ciencia. Fue en el año 1923 y conservamos una foto muy curiosa junto al rey Alfonso XIII.

EN LA INTIMIDAD ...

        Albert Einstein, el loco Albert Einstein, el ingenuo Albert Einstein, el chispeante Albert Einstein.

        Muy descuidado, no le gustaba cortarse el pelo. Aquí podemos contar alguna curiosidad de su vida privada: él no quería cortarse el pelo, pero Elsa siempre le perseguía para que se adecentara un poquito, y claro, como no quería ir al peluquero tenía que ser ella la que se lo recortase con unas tijeras. ¿Qué ocurre? pues que Elsa es algo corta de vista y para ver mejor utiliza un monóculo, un monóculo que sujeta con una mano y las tijeras con la otra.

        Aquí nos podemos hacer una idea de porqué siempre estaba tan alborotado el pelo de Albert Einstein. No ganaba para trasquilones. En una foto muy curiosa de la época se puede comprobar: está Elsa cortándole el pelo y el pobre Albert aguantando impasible que le recortaran sus mechones de pelo tan queridos.

        Descuidado en la ropa, en otra ocasión le vieron cortando los puños de las mangas de una camisa nueva, diciendo que no servían para nada, sólo para llevar gemelos y que se ensuciaban con mucha prontitud...

        No llevaba ropa interior, se olvidaba de ponérsela, no utilizaba pijama, no se ponía calcetines, decía que solo servían para hacerlos agujeros... La vida de Albert Einstein.

        En 1905, algo muy curioso, Hans Albert obtiene la mayoría de edad a los 18 años y se enamora de una niña, bueno, pues Albert Einstein hizo lo mismo que sus padres habían hecho con él, volvió a cometer el mismo error y negó ese amor a Hans Albert. Esto le dolió mucho a Hans. Edward seguía internado.

VIAJE AL NUEVO MUNDO

        Llegan los tiempos del nazismo, duros para Alemania, para todos los judíos, y la familia Einstein marcha para otras latitudes.

        Albert Einstein había tenido una historia muy curiosa, y es que unos meses antes de su marcha le habían propuesto ir a Estados Unidos, a Princeton a dar unas conferencias. Pero las pretensiones económicas de Albert Einstein fueron tan exageradas que Princeton no pudo llevarle. Eso llenó de vergüenza a Albert Einstein que reconoció que había sido mal aconsejado por unos amigos, pero aun así Princeton hizo una oferta muy sustanciosa.

        En 1933 le ofrece casi dos millones de pesetas al año por ir a su Universidad, una oferta muy tentadora. Dos millones de pesetas de la época, estamos hablando de los Estados Unidos de la depresión, dos millones de pesetas era un increíble dispendio, pero estaban dispuestos a asumir eso solamente por tener en su Universidad al genio Albert Einstein.

        


        Einstein es pesimista y ve que en su país la situación se pone muy tensa, muy dramática y decide abandonar su casa e irse junto a su familia a Estados Unidos. Sólo se quedaría Gerta, la brava Gerta. La valiente chica que había estado en su casa durante 6 años y que después tantas cosas nos contaría.

        Por ejemplo: nos dijo que el libro favorito de Albert Einstein era El Quijote de Cervantes, al que más recurría. Que leía novela, pero entre los autores que más leía estaba Dostoievski, por ejemplo. Obras que le gustaban: Los Hermanos Karamázov. Que estaba siempre leyendo. Cogía los libros con sumo cuidado, con gran delicadeza. ¡ Curioso lo del Quijote !.

        Entre sus platos favoritos, le gustaba comer todo lo que estuviera combinado con setas, o con espárragos. Los espaguettis también le gustaban.

        Pero en junio de 1933, la familia Einstein no puede más y se van de Alemania. Y llegan a Estados Unidos y allí no son recibidos muy bien, sobre todo por las sociedades femeninas. Tan luchadoras, tan aguerridas las estadounidenses, abuchearon a Albert Einstein. Le dijeron que se volviera para su país, que allí no querían machistas.

        A pesar de eso, la comunidad científica sí le dio la bienvenida. Y se instaló en la Universidad de Princeton donde, a decir verdad, la carrera científica de Albert Einstein entró en declive.

        No hubo discípulos a su lado, no hubo nuevas teorías, aunque siempre se comentó que estaba investigando ideas teorías. Pero tantas cosas había dado ya a la humanidad que era más que suficiente.

        El mito había sido exiliado, Albert Einstein era una realidad y estaba vivo. Estaba con nosotros, ¡había que cuidarle!

LA AMENAZA NUCLEAR

        1 de septiembre de 1939. Comienza la Segunda Guerra Mundial. Los nazis invaden Polonia, la tragedia se cierne sobre los europeos y aquí escribe una carta. Una celebérrima carta de la que se arrepintió. Era una carta dirigida al presidente de los Estados Unidos, Roosevelt. En ella le hablaba de las posibilidades bélicas, y le animaba a iniciar un programa antes de que lo hicieran los nazis.

        Acabar con lo que recordase a nazi, que todo lo que supiera a nazi fuera borrado de la faz de la tierra por siempre jamás. Roosevelt prestó mucha atención a esa carta, bien es cierto que Albert Einstein fue animado por otros científicos y decide enviar la carta.

        Y un día antes de la infamia, un día antes del ataque japonés, Roosevelt da la orden. Debe iniciarse el Proyecto Manhattan. El Proyecto Manhattan, origen de la bomba atómica. Einstein y Julius Robert Oppenheimer trabajaron desde entonces, frenéticamente, duramente, en una bomba.

        Y la consiguieron. Investigaciones en el año 42, en el 43, fueron determinantes; y en el 45, días 6 y 9 de agosto: Hiroshima y Nagasaki eran huellas vivas de que la energía atómica había dado sus frutos.

        Dicen que Oppenheimer quedó tocado. Albert Einstein también se arrepintió terriblemente de lo que había hecho. Dicen que fue un gran error, él mismo lo confesaba en sus círculos. La era atómica, la cuarta revolución científica había comenzado. Albert Einstein nunca volvió a ser el mismo y menos después de los terribles acontecimientos del año 1948.

1948: "ANNUS HORRIBILIS"

        En 1948, Mileva, su primer amor, aparece muerta en su casa rodeada de sus innumerables gatos, los que ella cuidaba. Fue muerta y encontrada días más tarde después de la muerte. Esto también apenó muchísimo a Albert Einstein.

        En ese mismo año 1948, le fue diagnosticado un cáncer de abdomen al mejor científico del mundo, un cáncer de abdomen que ya le acompañaría hasta su muerte. Pero es que en ese mismo año, el incipiente Estado israelí le ofrece el cargo de presidente, los judíos quieren que Albert Einstein sea su primer presidente.

        Albert Einstein había estado buscando fondos en los años 20 para la Universidad de Jerusalén, la primera Universidad judía en Jerusalén.

        Albert Einstein, humilde, modesto, consciente de su gravísima enfermedad, no quiere ser presidente de Israel. Renuncia a ese honor, a ese privilegio. Nunca sabremos por qué lo hizo. Pudo ser el primer presidente de los israelitas, quién sabe si hubiese cambiado el signo de aquellos territorios.

EINSTEIN COTIDIANO Y HUMANO

        


        Los últimos años de Albert Einstein son años en los que suceden anécdotas curiosas. Podemos contar alguna circunstancia divertida. Él se había acostumbrado al "merchandising", a posar para los fotógrafos. En una ocasión le preguntaron: "¿Usted a qué se dedica?", alguien que desconocía quién era, y él respondió socarronamente: "¿Yo?, Yo soy modelo de un artista!!".

        Siempre estaba posando, siempre haciéndole fotos, En uno de sus cumpleaños, cuando celebraba su 72 aniversario, obtuvimos una de sus mejores y más famosas fotos: él sacando la lengua fuera, con los pelos revueltos.

        Fantástico y genial. Como siempre.

        Él huía de estas situaciones. Entendía que era muy popular y que debía estar con la gente que le requería, pero siempre, luego y muchas veces, utilizaba la ironía. Y es que él era tan famoso... El estaba tan alto en su pedestal que cualquier cosa que hacía Albert Einstein era siempre aplaudida. Hiciera lo que hiciera. Levantaba un dedo y le aplaudían, sacaba la lengua y decían "¡Es genial!". Esa fue la vida de Albert Einstein en los últimos años.

        En una ocasión que tomó un taxi, y cuando el taxista le dijo la cantidad que debía pagar, él acertó a sacar unas monedas del bolsillo, pero no era capaz de contar el equivalente que tenía que pagar al taxista. El taxista le cogió las monedas sin saber con quien estaba hablando, le insultó y le echó del taxi, diciendo: "¡Analfabeto!". Había llamado analfabeto a Albert Einstein. Siempre se llevó muy mal con las matemáticas, lo decían sus profesores desde muy jovencito.

        Tocaba el violín en sus círculos restringidos. En una ocasión, un creador de vodeviles se rió bastante oyendo tocar el violín a Albert Einstein, se estaba riendo de Albert Einstein. Albert Einstein se quedó parado, le miró con esos ojos chispeantes y le preguntó: "¿Por qué se ríe usted?. ¡¡ Yo nunca me río de lo que usted hace !!". Sin duda, era lo peor que le podía decir a un creador de vodeviles!!, ¡tan graciosos!, ¡¡ tan cómicos !!.

        ¡¡ Fantástico y genial !!

LA LOCURA DE UN MITO

        El 18 de abril de 1955 se nos iba el genio, pero nacía el mito. Dicen que murió a la una y media de la madrugada, pronunciando frases ininteligibles en alemán, acordándose posiblemente de sus padres, de sus hijos, y acordándose de Mileva, de Elsa también, profundamente agradecido a la actitud de Elsa. Acordándose de sus teorías y lamentándose de no haber podido elaborar más, porque tenía solo 76 años. El gran Albert Einstein.

        ¿Y qué pasó con el cerebro de esta mente privilegiada?. ¿Qué paso con el cerebro de Albert Einstein?. Algo tremendo. Cuando murió, los médicos de Princeton extrajeron el cerebro de Albert Einstein. Rápidamente todos quisieron ver en ese cerebro el porqué había sido tan adelantado a su tiempo, había tenido tanta lucidez a la hora de elaborar teorías con tan sólo 26 años...

        El médico que había extraído el cerebro no quiso entregarlo. Todos, incluso el Ejercito quisieron estudiar el cerebro de Albert Einstein. Al médico la actitud le costó el cargo.

        En 1978, de repente, apareció ese cerebro fragmentado en dos centenares de partes. Rápidamente todos quisieron apuntarse al estudio del cerebro de Einstein. Todavía anda por ahí circulando y muchos piden, exigimos, el descanso definitivo para los últimos restos de Albert Einstein.

        ...La historia de uno de los más grandes genios de la humanidad...

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        Este texto fue extraído en su mayor parte del mejor programa con diferencia de la radio española, la rosa de los vientos. Allí se rindió homenaje en sus pasajes de la historia a Albert Einstein y se le hizo padrino del programa. Desde esta pagina, además de también adoptar al genio como padrino, felicitamos al director del programa de radio La rosa de los vientos.


 

     ...la radio es la vida.

Juan Antonio Cebrián.


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