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ANDROMEDA   (La princesa encadenada)

    Según la mitología griega, la historia de Andromeda es tan fantástica, que no hay quien se la crea, es más, podría decirse que es digna de una película de ciencia-ficción que ríete tú de las películas de Hollywood.

    Andromeda viene del griego y significa "la princesa encadenada".

    Ceféo y Casiopéa eran los reyes de la antigua Etiopía, y tenían una hija, una fermosa doncella que atendía por el nombre de Andromeda.

Andromeda

    Casiopéa se jactó de ser más bella que las Nereidas, que eran las hijas del dios marino Neréo. Más tarde las Nereidas serían llevadas al cielo en forma de constelación con el nombre de las Pleyades.

    Al grano. Poseidón, más dios que Neréo, se enfadó con Casiopéa por tal vacilada de la reina y mandó al gran monstruo marino (conocido como Cetus), alias "la ballena" con la misión de asolar todo el país de Etiopía y no dejar títere con cabeza.

    El oráculo de Ammón, decidió que para apaciguar la ira de Poseidón, sería menester el ofrecer en señal de adoración al dios Neréo, a la pobre Andrómeda para que el malvado monstruo del mar se la merendara, y así no arremetiera contra su país.

    Ya veis, de qué manera la pobre Andromeda se vio involucrada en tal embrollo.

    Y Ceféo y Casiopéa, como buenos monarcas para su pueblo, mandaron atar con cadenas a su hija junto a la orilla del mar, quedándose allí encadenada a una roca frente a la mar océana esperando su fatídica hora.

    Pero como siempre hay algún machote que tenga que hacerse el héroe, pues esta vez no iba a ser diferente, y en esta ocasión nuestro enamorado pretendiente atendía por el nombre de Perséo.

    El valiente Perséo prometió a Ceféo y Casiopéa "la bocazas", que si le permitían casarse con su hija, él mismo mataría al monstruo Cetus y rescataría a Andromeda de una muerte segura impuesta por un despiadado oráculo, causa de una madre que mejor se hubiera estado calladita.

    Por supuesto que los reyes accedieron a la propuesta del joven Perséo, prometiéndole inclusive pingües beneficios a su vuelta victoriosa, entre los que podríamos destacar tierras, oros, caudales, y todo tipo de riquezas, por no hacer mención del recio abolengo que a su regreso victorioso le sería otorgado.

    No obstante, tales ofrendas no tenían parangón con el amor platónico que desde antaño Perséo sentía por la princesa Andrómeda.

Andromeda

    Y como en las películas de Hollywood, los detalles más emocionantes de esta historia, hubieron de acontecer en los últimos instantes, cuando el malvado Cetus estaba a punto de "tripearse" a la bella zagala.

    Estando "el malvado" asediando a corta distancia a Andromeda, presentóse en la escena nuestro audaz caballero, que cabalgando cual jinete valeroso a lomos de su corcel blanco y alado llamado Pegaso, procedió raudo y veloz, y de impetuosa manera enfrentándose contra el monstruo marino.

    Como arma de última generación, disponía nuestro jinete de un recurso sin parangón. Era la cabeza de la horrible Medusa metida en un saco.

    Y cuando por un instante Cetus dejo de asediar a la princesa indefensa y ya desnuda, volvióse y fijó su maléfica mirada sobre el noble caballero, que cabalgando a lomos del caballo blanco alado Pegasus, se le echaba encima voz en grito y con el "saco bomba" en brazos.

    En el momento en que Perséo descubrió de golpe el horrendo cabezón de la Medusa, más fea que Pifio, verde y con serpientes por el pelo, el "shock" emocional que hubo de sufrir el terrible cetáceo tuvo que ser tan descomunal, que no me extraña que se quedase literalmente de piedra convirtiéndose en una estatua.

Andromeda

    Imagínese el lector, la flipada de la chavala cuando estando a punto de ser devorada por un horrendo monstruo marino, llega volando un apuesto caballero a lomos de un precioso caballo blanco con alas, se carga al bicho, la rescata y desencadena, siendo liberada literalmente del borde de una muerte segura, y que de manera presta, segura y veloz, es llevada a lomos del equino volador hasta el castillo presidencial donde habitan sus papis.

    ¿Es para casarse, ser felices y comer perdices?, ¿o no?.

    Moraleja: Ya no hay novios como los de antes.

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